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Un aporte importante para la medicina preventiva en tiempos de Coronavirus.

Desde el mes de diciembre que estamos viendo en forma creciente el fracaso de los tratamientos médicos, a pesar de los esfuerzos realizados por todos los equipos de salud a nivel mundial.

Lo que está dando resultado parcialmente es la medicina preventiva tanto por la cuarentena prolija efectivizada por los infectólogos y sanitarístas. Por otra parte, a nivel ciudadano, el lavado de manos, usar tapabocas, anteojos y alguna otra medida que, individualmente, van tomando las personas porque quieren evitar este flagelo.

Pero en definitiva todos los tratamientos médicos que se realizan son en contra del virus y la gravedad de la enfermedad, pero no tratando de mejorar la inmunidad de las personas de riesgo y mucho menos para el pueblo en general que circula llevando quizás una carga viral que desconoce , lo cual puede generar contagios.

Con los protocolos existentes, los médicos tienen que correr atrás de los desastres que produce la enfermedad, realmente un esfuerzo inhumano para los médicos y equipo de salud, con un resultado desastroso para los pacientes.

Es evidente que algo se está haciendo mal y probablemente es el enfoque.

Si en vez de correr contra los desastres qué va realizando la infección viral, preparáramos a la población en general, para que tenga un estado inmunitario de defensa adecuado, para que los virus no puedan penetrar o en su defecto, si lo hacen, la resistencia de los cuerpos sea tal que el resultado del proceso sea más rápido y efectivo.

Las autoridades tienen a mano varios elementos a los que no han echado mano, no sólo en nuestro país, sino en todo el mundo. Ahora tímidamente dicen que están probando tratamientos que se hacen hace muchos años con resultados efectivos.

Hay tratamientos específicos para mejorar la inmunidad de las personas que se utilizan permanentemente en oncología, sin ser tratamientos oncológicos. Son los estimulantes del crecimiento de colonias de leucocitos de la médula ósea, por ejemplo el filgastrim, logrando de ésta forma un buen nivel en el tenor de linfocitos T y B.

También es necesario mantener los glóbulos rojos y la coagulación porque ,en opinión del patólogo clínico del equipo, estos cuadros que habitualmente cursan con inmunodepresión tan intensa en la etapa final y/o con coagulación vascular diseminada en el órgano problema o coagulopatías por consumo, deben ser considerados el hemograma y el coágulograma en forma constante.

También es necesario mantener los glóbulos rojos y la coagulación porque en opinión del patólogo clínico del equipo, estos cuadros que habitualmente cursan con inmunodepresión tan intensa en la etapa final y/o con coagulación vascular diseminada en el órgano problema o coagulopatías por consumo, deben ser considerados porque es lo que se vé en los distrés respiratorios graves. Por otra parte debe protegerse la hemoglobina, no solo en cantidad si no en calidad ya que la falta de hemoglobina puede hacer fabricar hemoglobinas no idoneas para la oxigenación en las formas inmaduras. En segundo lugar evaluar el coágulograma a diario.

Por esta causa el suero dextrosado al 5% tratado con peróxido de oxígeno en estado plasmático ionizada ( llamado por algunos profesionales ozono médico) es también una opción interesante por mejorar el stress oxidativo y no permitir la cosgulación intravascular diseminada. Debe acompañarse con niveles adecuados de hierro, cobre, selenio y manganeso no solo para mantener el equilibrio oxidativo con niveles óptimos si no también para que la maduración de los glóbulos rojos sea óptima. No es menos importante mantener los niveles de la manganeso superóxido desmutasa Mn-SOD como equilibrio fundamental de los mecanismos oxidativos y de oxigenación. El nivel proteico plasmático no debe descuidarse.

Al tratarse de personas de riesgo que aún no han contraído la enfermedad puede ser un aporte muy importante, lo mismo que las autovacunas ozonizadas (autohemoterapia menor) tratada con peróxido de oxígeno que ayuda a los pacientes a mejorar la inmunidad por aumento de sus inmunoglobulinas, necesarias para la acción de los linfocitos de tipo B que además al bajar la virulencia, de los gérmenes que circulan en el plasma, permite al sistema inmunitario mejorar su performance y eficacia.

Estos tratamientos tienen una acción efectiva pero deben utilizarse en forma especial porque tienen una acción probada a los 10 días.

Primero deben estimular la formación de células en la médula ósea, lo que tarda aproximadamente 7 días. Luego hay que esperar otros 7 días para que las células maduren y puedan incorporar toda la capacidad inmunológica desarrollada a través del tiempo, no sólo para el coronavirus sino para todas las enfermedades que ha pasado cada persona.

Dar estos tratamientos en el período de estado no tiene sentido porque el paciente puede perder la vida antes de que llegue a ser efectiva la medicación, por eso la persona debe llegar a estos tratamientos preventivos antes.

Pero como evidentemente la medicina preventiva es lo que está funcionando hasta la fecha se puede incorporar estos tratamientos ya que uno de los grandes problemas que trae esta enfermedad, es el descenso de la población de células linfoides tipo T qué llegan a estar en un nivel tan bajo que no pueden actuar en contra de la enfermedad para protegernos.

Así como esto, hay otras formas terapéuticas que pueden ayudar perfectamente a los pacientes.

La aplicación semanal de sueros dextrosados al 5%, tratados con ozono médico (peróxido de oxígeno en estado plasmático ionizado) es un aporte importante ¿Por qué?

Porque su gran capacidad oxidativa a todos los niveles, desarrollándola en poquísimo tiempo, sin dañar al cuerpo humano, lo transforma en uno de los pocos viricidas efectivos que existen. Además puede generar una gran cantidad de energía sin gasto de insulina teniendo como resultado final gran cantidad de ATP ayudando así a los que están con su capacidad de defensa disminuida.

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Asociación Argentina del Ozono - ADELO